Para partir, quiero recordar la primera vez que participé de una oración con los cantos de Taizé. Tal vez hayan algunos detalles omitidos o incluso inventados jajaja. No me destaco por mi buena memoria, pero de todas formas... ¡narremos nuestras experiencias!
Recuerdo que fue el año 2010, el año en que se realizó la Peregrinación de Confianza en Santiago. Yo ya había escuchado de Taizé, de parte de los mismos hermanos de Taizé, que visitaron un sínodo o asamblea nacional de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile, en la que yo participaba en representación de la Iglesia Evangélica Luterana en Concepción - Congregación Martin Luther. Me refiero a los hermanos Adam y Ulrich. Ulrich es un hermano luterano de Taizé y Adam estaba viviendo los primeros años de experiencia como hermano de Taizé. Más adelante lamenté cuando supe que Adam decidió no seguir, pero ese es otro cuento. La cosa es que fueron a visitarnos en nuestra asamblea, la instancia de mayor autoridad de nuestra iglesia, y nos hablaron brevemente de la Comunidad de Taizé y de la Peregrinación de Confianza. Estaban haciendo los lazos y redes para preparar la peregrinación de forma ecuménica. Lamento que nuestra iglesia no los consideró lo suficiente, pero eso también es otro cuento.
La cosa es que los escuchaba y me sentí cautivado. Nunca me imaginé que podía existir una experiencia como esa. ¿Cómo es que no la había escuchado antes? Se trataba de un estilo de vida de oración y unidad genuina entre los cristianos, que había logrado ser luz en el mundo de tal forma que habían llegado a muchas personas que los visitaban, sin haberlo buscado. El Espíritu de Dios estaba actuando.
Poco tiempo después, el pastor de mi iglesia en Conce, Eduardo Rojo, me comunica que un joven católico nos quería contactar. Como yo estaba a cargo del grupo de jóvenes, me mandó a mi. Se trataba de Victor Lara. Me decía que desde el 2008 que tenían un grupo juvenil que oraba con los cantos de Taizé, y que a raíz de la próxima Peregrinación de Confianza, los hermanos de Taizé los habían contactado y les animaban a orar junto a hermanos de otras iglesias. Victor Lara tenía ya la visión ecuménica, había vuelto hace poco de la Comunidad de Taizé en Francia.
Los jóvenes de mi iglesia no me pescaron mucho, así que fui solo a una oración Taizé de los jóvenes católicos, que era tarde en las dependencias del Colegio San Agustín... si no mal recuerdo. ¡Habían muchos jóvenes! Recuerdo que también estaba la encargada de la pastoral universitaria de la UDD. Me gustó mucho la música, pero era algo muy extraño para mí. Yo no llevaba más de 2 años desde que conocí al Señor, por lo que no era muy maduro todavía, y era raro para mí ir a una iglesia católica, más aún la oración meditativa. Pero de todas formas, me motivaba mucho ver tantos jóvenes motivados por la oración y abiertos al trabajo conjunto con el mundo evangélico.
Yo no sabía todavía en qué me estaba metiendo, ni sabía que había conocido a personas que después serían tan importantes para mí, ni que se trataba de una actividad de la cual me haría cargo más adelante. Al terminar ese encuentro me quedé hablando afuera con algunos cabros. Recuerdo que hablé con la Carmen, que andaba con su guitarra y su infinita alegría... aunque la Carmen dice que no se acuerda. Tal vez lo inventé jajajaj. La cosa es que no es hasta 1 año y medio después, en 2012, que me comprometo con la oración de Taizé y nos empezamos a hacer amigos.
De todas formas... ¡Todo tiene un comienzo! ¡Todos tenemos nuestra primera vez!
¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!
(Salmo 133:1)

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